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sábado, 31 de diciembre de 2016

Lo que toco mejor es el violón


Rosa y Mariano, en el Trestellador de Benimantell, Alicante


Lo que toco mejor es el violón
Divertimento para acabar el año
A la vista de una memorable fotografía en la que se me ve tocando la guitarra, alguien muy cercano me hizo esta pregunta:
     -Mariano, ¿qué ha sido de tus aficiones y escarceos musicales? Yo sé que has tocado muchas cuerdas.
     -Es verdad, he tocado muchas cuerdas y muchos palos. Por ejemplo: toqué una vieja guitarra que, teniendo talle de flor, acabé abandonando en un trastero. También toqué la flauta, pero vi que las pastoras preferían el rabel y las urbanitas suspiraban más bien por el contrabajo en los salones de jazz. Antes había tocado la armónica, pero ella era casta y pura y no quiso que pasáramos a mayores. Después canté en un coro, del que tuve que distanciarme por culpa de un traslado de residencia…

viernes, 30 de diciembre de 2016

Navidad: negocio y fasto


 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Navidad: negocio y fasto

Lo que resulta más chocante, aunque sólo en cierto sentido, es que teniendo la sociedad occidental un origen judeo-cristiano y siendo Jesucristo un símbolo de humildad y de pobreza, se le haya ido tanto la mano en la conmemoración de su nacimiento.

martes, 27 de diciembre de 2016

Tres árboles en tres lugares del mundo


Dunas desierto de Namibia
Pájaros
Un día los pájaros se echaron a volar con el propósito de  conseguir alimentos para los suyos, pero la sequía era tan grande que en el campo no había gusanos  para todos. Muchos de ellos, afligidos por enormes pesadumbres, quedaron atrapados en parameras interminables, arboledas agostadas, humedales desaparecidos y matorrales agónicos y terrosos. No pudieron volver con sus polluelos que, desesperados, saltaron de los nidos porque sus bocas  eran cuevas de hambre. Ya en el suelo, solo encontraron polvo de amargura sobre una alfombra mustia y seca. (2012)

sábado, 24 de diciembre de 2016

Nochebuena con humor


Foto tomada en Villajoyosa, M Estrada


La crisis, las prisas y la cena de Nochebuena

Con la confianza con la que uno se dirige a los amigos, empecé a escribir unas líneas de felicitación de Navidad en un correo electrónico, pero al ver que se me iban de las manos las convertí  en este artículo vaporoso en el que no debe buscarse ninguna tierra  profunda, sino solo un poco de humor. No es la primera vez que la literatura hace de mí un esclavo, pero a mí me va la marcha de la sumisión literaria y me he dejado querer con alarmante gusto.

“Querido amigo:
carta te escribo:
si no estás muerto estás vivo”.
     (Anónimo popular que aprendí de mi padre)

jueves, 8 de diciembre de 2016

Pillado por la obsesión


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Pillado por la obsesión.

Desde el balcón de mi casa
miro a la gente que pasa
y no la veo pasar.

Lo que veo es la quimera
de tus pasos en la acera
y de tu forma de andar.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Desde la flor del almendro, 1995


Foto tomada entre las poblaciones de Tátbena (Marina Baixa) y Castell de Castells (Marina Alta), ambas de Alicante.


Desde la flor del almendro, 1995

Prólogo

     En las breves líneas que ilustran la solapa de mi último libro publicado, Azumbres de la noche, manifiesto que fue escrito donde tiene su aposento la luz, entre las brisas salobres de este undoso Mar llamado Mediterráneo. Lo que entonces no sabía es que el Mediterráneo lo llevaba yo dentro, al menos en alguna de sus formas o interpretaciones. Lo supe al esbozar otro libro: el que ahora está en tus manos, lector, pues aparte de la luz o el mar, tan tópicos como ineludibles (tan propicios, por tanto, para la impregnación, la subyugación e incluso la dulía), aparte de "esas cosas", digo, se deja ver el paisaje: ese que yo he aprendido a amar en los 21 últimos años de mi vida: pinos y palmeras, hortales y collados, regatones, trochas, cambroneras... Y especialmente el almendro, con su tronco de vieja soledad, con su flor de luna.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Un desfile en el Montiboli, con estilo y con elegancia


 Rosa, 1990

Un desfile en el Montiboli, con estilo y con elegancia
Desfile *  Muchas veces  me has dicho que ya desde pequeña querías ser modelo.  Y está claro que no te faltaban hechuras. Al contrario, tenías unas hechuras magníficas. Tal vez te faltaban tres o cuatro centímetros, aunque no sé si eso hubiera sido un impedimento para ejercer tan delicada profesión. Cuando tenías 26 años te propusieron participar en un desfile en el hotel Montiboli, de Villajoyosa, lo que hiciste con muchísimo gusto. Y también con muchísimo éxito. A mí me decían después que se me caía la baba mirándote, cosa que no voy a negar. Afortunadamente, han quedado unas preciosas fotografías para que pueda entenderse que a cualquiera en mi lugar se le hubiera caído. Han pasado más de treinta años, pero en las fotos se percibe claramente que las pasarelas se te hubieran dado muy bien.  Sin embargo,  tú sabes de sobra que la vida no suele complacernos en todo. Y en este caso, ¿cómo te había de complacer si tus empujones laborales  no iban precisamente en esa dirección ni en ese sentido? Aún sigues diciendo que te hubiera gustado ser modelo, pero, claro, también dices a veces que no sabes si vas a dejar de fumar y llevas 28 años sin hacerlo. Recuerda que lo dejamos el mismo día. Era un 9 de octubre. Habíamos ido a Orxeta, a comer con unos amigos.