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sábado, 20 de agosto de 2016

La mañana



 Amanecer en El Campello, Alicante. Foto de Javier Sánchez

La mañana
Porque después hay calor.

La mañana es un beso de ternura. Hay cristales de agua sobre las ramas de los árboles, hay vida en la luz que se derrama sobre las hojas y, poco a poco, va tomando cuerpo. Es decir, crece. Y su crecimiento va secando el rocío que, durante las últimas horas, había dado aliento a la yerba.

sábado, 13 de agosto de 2016

Diálogo en el peaje de la autopista



 Zona peaje autopista, Villajoyosa. Fondo Puig Campana. Foto M Estrada

Diálogo en el peaje de la autopista
Mimosas iridiscentes, Villajoyosa

Un día, no recuerdo exactamente el motivo, andaba por los entornos del peaje de la autopista. Las mimosas estaban florecidas y, aprovechando que llevaba la cámara, me dispuse a hacer unas fotos. Anduve mariposeando por la zona y pronto me di cuenta de que los paisajes más apetecibles en aquellos momentos quedaban en el recinto interior, es decir, en el área de influencia del peaje. Así que me adentré furtivamente por la zona de los accesos, que estaban realmente circundados de flores. Entusiasmado como estaba con el quehacer fotográfico, no me percaté de que se acercaba alguien por la retaguardia.
-¿Qué hace usted aquí? –me dijo con una entonación muy correcta.

miércoles, 10 de agosto de 2016

¡Ven a esta ventana amanecida!


El Charco, Villajoyosa. Foto Mariano Estrada


¡Ven a esta ventana amanecida!

Recorrido por el Charco, punto de parada sin fonda

Durante un largo tiempo he estado haciendo una ruta diaria por El Charco de Villajoyosa que, con un recorrido preestablecido, tenía sus ligeras incursiones o variantes. Al llegar a este punto del camino, me acercaba indefectiblemente a la cima de ese precioso mogote, me apostaba sobre él, hacía un Cristo de corcovado, inspiraba hondo, inflaba el pecho, soltaba lastre, saludaba a las poblaciones limítrofes y me quedaba más ancho que el Amazonas en su abierta y desparramada desembocadura, en la zona Norte de Brasil, allí donde recibe el nombre de Río Mar.

martes, 9 de agosto de 2016

El mar, la luz, los beneficios de la contemplación


 El Charco, Villajoyosa. Foto Mariano Estrada


El mar, la luz, los beneficios de la contemplación

Esta foto fue tomada en El Charco, donde la soledad produce un sosegado recogimiento, donde la soberbia tiene una cura de humildad, donde la belleza penetra los sentidos y vuelca hacia arriba las comisuras del ánimo.

lunes, 8 de agosto de 2016

Posado para una foto



Rosa y Mariano, playa del Bol Nou, Villajoyosa, 2013. Foto Patricia Estrada


Posado para una foto
Playa del Bol Nou, Villajoyosa

Al igual que otras muchas, esta foto fue hecha para utilizarla en la contraportada del libro “Poeminos de amor”, publicado en el año 2013. Lo que pasa es que solo podía ser una la elegida, y la elegida fue otra. Mi amigo y editor Lalo F. Mayo me dijo que la foto era bonita, pero que nos estábamos dando la espalda. Y yo le dije:
-Claro, es que en esa piedra, si nos sentamos de frente, iba a parecer algo raro.
-Mejor no entrar en detalles.
-Sí, mucho mejor. ¿Cuál ponemos entonces?
-Me gustan las de las palmeras pequeñas. Primero porque estáis de frente y os miráis a los ojos.
-¿Y segundo?
-Segundo porque, además de miraros, lo hacéis con una tierna sonrisa. Y eso siempre es un plus.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Sustancia de un paisaje


El Charco, Villajoyosa. Foto M Estrada


Sustancia de un paisaje
El Charco, Villajoyosa

Miro la imagen que tengo ante los ojos y la veo más o menos bonita, pero no reproduce las sensaciones que tuve mientras contemplaba directamente el paisaje: los árboles, los arbustos, las hierbas, la orografía, el cielo, los colores, el mar. ¿Qué hay de aquella realidad en esta fotografía? Un tenue reflejo. Es como si se le hubiera ido la densidad, el pulso, la esencia, la sustancia.

miércoles, 27 de julio de 2016

La Caleta, Villajoyosa: playa, oasis y residencia de monstruos


Playa de la Caleta, Villajoyosa. Foto M Estrada

La Caleta, Villajoyosa: playa, oasis y residencia de monstruos

De la playa de La Caleta tengo algunas fotos más o menos bonitas. Esta que hoy os dejo es sin duda una de las mejores. La Caleta es exactamente un oasis y, como todos los oasis, está lleno de palmeras con inflorescencias y dátiles. Incluso hay césped y mar. Nada me extrañaría que, en las noches de verano, las nereidas se acercaran a tomarse un merecido descanso. Falta un par de camellos y cuatro o cinco tuaregs ataviados con chilabas coloridas y vistosos turbantes. Y cuando digo camellos me refiero a los animales de cuatro patas. Porque camellos de dos patas se pueden encontrar en cualquier sitio, incluso en un lugar tan hermoso como este.